Una bandada de jaulas domesticadas

decora el espacio que habitamos

y devora el aire tan rápido

que apenas deja algo para nosotras.

Vivimos en un sistema

en el que no existimos

porque no se nos nombra

si decimos, se nos cuestiona

si decidimos, se nos duda

se nos cosifica

se nos maltrata

se nos mata

y ante esta realidad muda

repleta de respeto calcinado

nos toca a nosotras gritar bien alto

que no nos conformamos

con un “feliz 8 de marzo”

que tiramos a la papelera

las migajas de condescendencia

y lo que queremos son derechos

que no estén hechos de papel

limpiarnos por fuera y por dentro

de posibilidades restringidas

marcadas por nuestro género

hacernos nuestras y rechazar

la libertad fingida que nos vendieron

mientras se apropiaban de nuestros cuerpos

que nos duele la delicadeza

de tanto quemar paciencia

y parece que cuesta entender

que la lucha por nuestras vidas

sólo puede ser activa

desobediente

radical

porque la alternativa

es dejarnos arrastrar

por una realidad que nos trata no como a personas

sino como a carne vacía

día tras día

continuaremos exigiendo nuestro derecho

a sentir, vestir, bailar, compartir

como nos de la gana

y dibujaremos sobre nuestras caras

las lágrimas que nunca existirán

por aquello que sólo merece nuestra rabia

porque la lucha avanza

y nos arden las ganas

de que no cese el aullido que nos vuelve manada.

…y así seguir trazando el camino rumbo a ese día

en que no hará falta la valentía para caber en este mundo…


Poesía: María Ortiz Banos

Fotos: Nastassja CiprianiMaría Ortiz Baños

Bilbao, 8 de Marzo de 2017